Por: Dra. María Cristina Díaz, Abogada Especialista en Derechos de la Niñez –UBA/UNICEF- Julio, 2020.

Desde hace varias décadas, con la aparición y  avance de internet y de los dispositivos tecnológicos para su uso, gran parte de la humanidad se encuentra conectada a la distancia en tiempo real.

Recientemente, como consecuencia de los confinamientos de la sociedad en sus domicilios, con el fin de resguardarse del Covid-19, se ha intensificado el uso de este servicio.

A nivel global, se han  cerrado las escuelas por largos períodos. En Argentina, los niños y niñas de los niveles iniciales y primarios, sólo asistieron a las instituciones educativas, en las dos primeras semanas del mes de marzo, comienzo del ciclo lectivo 2020. Los adolescentes, tuvieron un inicio de clases virtuales, dentro de la cuarentena o confinamiento social obligatorio, establecidos  a nivel nacional. Todo ello, por cuestiones de políticas sanitarias, en el marco de la pandemia y de haberse detectado por entonces, los primeros casos del virus en el país.

De este modo, la educación formal en todos los niveles, se lleva a cabo mediante plataformas virtuales, siendo esa la principal y casi excluyente forma de interacción entre los docentes y los alumnos. Sin embargo, una parte de la comunidad educativa, se acerca periódicamente a las escuelas, una o dos veces por mes a retirar bolsones de alimentos y material para los alumnos que no cuentan con servicio de internet en sus viviendas.

Los niños no asisten a las escuelas, permanecen dentro de sus domicilios, con demasiado tiempo libre y en general, con acceso a las redes sociales. Sus padres o adultos responsables con los que conviven, si bien participan en las actividades escolares, deben atender otras cuestiones de la casa y sus propias tareas laborales y profesionales.

Al pasar tanto tiempo frente a una pantalla en internet, los niños, niñas y adolescentes, se exponen en gran medida, a ser víctimas de acoso sexual en línea, a recibir contenidos potencialmente dañinos y violentos.

Como lo ha expresado el Director Ejecutivo de la Alianza Mundial para poner fin a la violencia -junto a Unicef, el 15/04/20 en Nueva York- el Dr. Howard Taylor, “…no todos los niños tienen los conocimientos, las aptitudes y los recursos necesarios para mantenerse seguros en línea”. Asimismo, Unicef exhortó a “… padres y madres:

  • A velar por que los dispositivos que utilizan los niños cuenten con las últimas actualizaciones en materia de programas informáticos y programas antivirus;
  • Mantener un diálogo abierto franco con los niños sobre cómo y con quién se están comunicando en línea;
  • Trabajar con los niños para establecer normas sobre cómo, cuándo y dónde se puede utilizar internet;
  • Estar alerta para observar si la actividad en línea genera signos de angustia en los niños, y estar familiarizados con las políticas de los distritos escolares y los mecanismos de presentación de denuncias locales
  • Y tener acceso a números de líneas de ayuda y de asistencia telefónica de fácil acceso…”.

 

En Argentina, funciona la línea de teléfono 0800-222-1717 y el Correo electrónico equiponinas@jus.gov.ar.

Puede comunicarse, cualquier persona que tenga conocimiento o sospecha de que un niño, niña o adolescente sea víctima de alguna de estas situaciones de acoso sexual o cualquier tipo de violencia por internet o físicamente.