By Marta Lescano, Foundation FEPA.

Latin America is the most unequal region in the world, He said Alicia Williner (1), funcionaria del Área de Gestión Local y Regional del Instituto Latinoamericano y del Caribe de Planificación Económica y Social (Ilpesa) durante el II Congreso Internacional de Convivencia, organizado por Fundación Fepais, en Ciudad de Buenos Aires en 2015.

En efecto, the 90 % de la propiedad que existe en América Latina está en manos de un 8 a 10 % de la población. Hay una concentración desigual del ingreso y en consecuencia de la propiedad.

Esta inequidad está vinculada directamente con los niveles alcanzados en educación. En efecto, quienes han terminado la escuela primaria están ganando unos 300 dólares anuales promedio en la región, mientras que quienes han alcanzado el nivel universitario obtienen ingresos entre cuatro y cinco veces más, y con ello alcanzan mayores derechos, tales como el derecho a la propiedad, al acceso a la información y a la mejor calidad de vida a nivel global.

Este gráfico elaborado desde ILPES, CEPAL, ONU presentado por la funcionaria muestra el problema de desigualdad entre quienes alcanzan solo Primaria incompleta o completa respecto de aquellas personas que han tenido acceso al nivel universitario completo.

Según las estadísticas, solo el 0.05 % de la población en América Latina alcanza el nivel universitario, con posibilidades de posgrados, tales como Maestrías y Doctorados. Esta inequidad en la educación produce un quiebre en el tejido social y una mayor desconfianza en el futuro, condiciones que impiden el desarrollo de las personas y en consecuencia de los países.

Para revertir esta situación, Ilpesa, CEPAL, ONU recomienda:

  1. Consolidar estructuras que generen países inclusivos
  2. Políticas públicas que fomenten el tejido social
  3. Insistir en el valor del conocimiento

Por estas razones, no cabe duda entonces que la educación es la principal herramienta de transformación para el crecimiento económico, la inclusión social y el bienestar de los ciudadanos. Una sociedad compuesta por individuos fortalecidos por la educación constituye un factor facilitador de la cohesión social y de la permanencia de la democracia, como garantía del respeto por los derechos de la ciudadanía.

But nevertheless, a pesar de los esfuerzos en las últimas décadas de los países latinoamericanos para ampliar el acceso a la educación, en América Latina aún persiste un marcado retraso educativo asociado a estatus socioeconómico, a diferencias de género y a lugares de residencia, entre otros factores. A modo de ejemplo, alrededor de 32 millones de latinoamericanos aún son analfabetos y en algunos países la tasa de analfabetismo supera el 15%, según las estimaciones de la organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI).

Otras fuentes consultadas, tales como CEPAL Y CIDOB (2) dan cuenta de que otros problemas relacionados con la educación son el abandono escolar prematuro, el trabajo infantil, la baja calidad de la educación pública y la desigualdad entre la oferta pública y privada.

Para fortalecer las ciudadanías y los procesos democráticos, América Latina y por consiguiente Argentina, necesita promover la educación en términos de lucha contra la pobreza y fomento de la equidad y la cohesión social.

Se requiere un análisis de la situación y planificación de acciones que aseguren comenzar a trabajar en el ámbito de la educación preescolar, la articulación con el nivel primario, lograr la terminalidad de la educación primaria y en particular de la educación secundaria, la que permitirá el acceso al nivel universitario. In turn, la escuela secundaria debería garantizar competencias profesionales que le permitan a cada estudiante incorporarse al mundo laboral. Es conocido el hecho de que la mayoría de jóvenes estudiantes requieren de un trabajo remunerado para continuar sus estudios universitarios. Se requerirá entonces una adaptación al currículo educativo del secundario en relación con las necesidades productivas presentes y futuras y también una formación en valores de convivencia, redes de confianza y conocimientos precisos y estratégicos para resolver situaciones de diversa índole. A su vez se necesitará de una excelencia en la calidad educativa en torno a la capacidad de lectura y escritura en contextos académicos que le permitan avanzar en sus estudios.

Otra de las acciones esenciales está vinculada a disminuir la brecha tecnológica entre escuelas y espacios urbanos, semiurbanos y rurales, y apostar a promover la alfabetización científica y digital de los niños y jóvenes, promover entre docentes las tecnologías de la información y las comunicaciones para democratizar el acceso a la información y favorecer el intercambio.

En definitiva, el tema de la educación como estrategia de desarrollo socioeconómico debe estar vinculada a la asignación de recursos financieros, pero sobre todo a la adopción de metas de continuidad de los estudios que garanticen el pleno desarrollo y la equidad requeridas para asegurar la cohesión social, imprescindible para el pleno desarrollo de los países de América Latina.

 


(1) Conferencia de Alicia Williner, en el Congreso de Convivencia. Education and Society, Foundation FEPA, 2015

(2) Barcena, Alicia y Narcis Serra, Education, Desarrollo y Ciudadanía en América Latina. Propuestas para el debate, 2011